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Gema Ruiz. Enamorada de nuevo
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Especial 'Supervivientes 2011'
 
Gema Ruiz. Enamorada de nuevo
Lunes, 12 de Mayo de 2008 a las 2:31
Emilia Meneses

 La popular ex mujer de Álvarez Cascos y no menos popular ex pareja de Rafael Leflet, de quien se separó y luego re reconcilió hace un año, para posteriormente ir vendiendo su definitiva ruptura por las Televisiones, ahora parece haber encontrado nuevas ilusiones al lado de un joven empresario madrileño, amigo de Genoveva Casanova, quién, siendo amiga de ambos, les presentó. La guapa mexicana, esperemos que pronto pueda volver a sonreír tras los malos momentos, que, sin duda está viviendo a causa del mujeriego Conde del que tuvo la desgracia de enamorarse un día. Para convertirse ahora en la mujer abandonada por culpa de una “fulanilla barata” que más bien podría ser la hija en vez de la amante, dada su juventud. Y es que al Conde de Salvatierra le gustan más las faldas que a un tonto un lápiz,  como suele decirse, y olvida su abolengo, para irse de fulanas de la peor alcurnia, con lo peor de lo peor.

Gema, quien tampoco tiene mucha suerte en el amor, quizá por su “error” al enamorarse de Álvarez Cascos, para convertirse en la esposa abandonada con dos hijos, que, al parecer aceptaban muy bien a Rafael Leflet.Incluso se llegó a hablar de boda. Pero todo acabó tan mal como ella misma tuvo que reconocer tras haber “vendido” falsamente una inexistente reconciliación, lo cual hizo que la opinión pública perdiese mucha credibilidad en ella. Ahora parece haber encontrado un nuevo amor, gracias a su amiga Genoveva Casanova, ¿aceptarán también sus hijos a Fernando, el nuevo acompañante de su madre?

Gema, lo que es indudable, es que tras tanto escarceo amoroso, ha logrado objetivos como estar en programas de TV, participando en el de Ana Rosa Quintana, quien parece emular a Mª Teresa Campos y “recoger” todo lo que llama a su “puerta”, televisivamente hablando. Quizá el mejor ejemplo de lo peor de lo peor, lo más chabacano, hortera y mediocre:  Belén Esteban, la “barriobajera” que “cazó” a Jesulín y le arruinó la vida. Y que ahora va de estrella y no parece entender que a gente como ella los grandes modistos y modistas no se atrevan a crear un modelo de traje de novia. Es que no es nadie, y menos para llevar un modelo de firma, como ha llevado, por ejemplo, Shaila Dúrcal y que llevarán muchas mujeres, admiradoras de esta gran cantante y excelente persona. Pero es que, para tener clase, hay que nacer con clase. Que no necesariamente de la mejor cuna, pero sí ser decente, humilde y buena persona. Y Belén no tiene nada positivo ni reseñable en su curriculum.

Gema Ruiz, al menos, tiene más clase, y tiene unos estudios, que ahora está poniendo al día y que, seguramente será una buena abogada, al igual que demostró ser una buena bailarina en el concurso “Mira Quién Baila”, de TVE-1.

Gema no hizo declaraciones acerca de esta posible nueva relación, cuando acudió junto a sus dos hijos, Alfonso e Íñigo al preestreno de la Película “Iron Man”, protagonizada por Gwyneth Paltrow. Sí, en cambio, manifestó su alegría ante el nacimiento de la de Paloma Cuevas y Enrique Ponce.

Aunque fueron fotografiados ella y Fernando en el Club de Campo de Madrid, recientemente, y comparten el mismo círculo de amigos, no quiso hacer declaraciones. Sólo el tiempo confirmará o desmentirá si hay idilio o no o sólo es un nuevo “foco” de noticias para luego ir a venderlo a los programas del corazón, a los que parece haberse aficionado mucho últimamente. Ha aprendido a sacar buen partido al hecho de ser utilizada y abandonada por los hombres. Lo que ha hecho que se pierda toda la credibilidad en ella que tuvo, por ejemplo, cuando la dejó Álvarez Cascos y a la opinión pública le daba profunda pena verla tan demacrada y hasta se habló de posible enfermedad. Pero el tiempo, que cura todas las heridas, parece habérselas sellado tan bien, que no deja de buscar el amor, aunque siempre salga dañada. Seguramente su cuenta corriente está de lo más sana. Y hace bien, si los hombres viven de ella, entrar en la misma noria y “vender” sus intimidades. Aun a riesgo de perder la credibilidad del público.