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La otra cara de ‘OT’. El antes, el durante y el… después
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Especial 'Supervivientes 2011'
 
La otra cara de ‘OT’. El antes, el durante y el… después
martes, 6 de mayo de 2008 a las 5:42
Emilia Meneses

 Cuando estamos inmersos en la sexta edición del popular concurso en el que sale nuevos talentos al Mercado de la Música, y estamos presenciando un «más de lo mismo», en un intento de no dejar que el «barco» se hunda, y parece que se juegen poco menos que la vida los pobres chavales en cada gala, con un «depredador» que es el reclamo para que, semana a semana, la audiencia no se entregue en los amorosos brazos de Morfeo pasada la media noche…

Cuando ya el reclamo parece no bastar y hasta arremete con el presentador. «Cría cuervos…»

Cuando todo parece un bello cuento de hadas y un antes y un después de unos jóvenes que entran en la Academia con un equipaje de sueños e ilusiones, de donde saldrán poco menos que montados en el dólar como si «OT» fuese la famosa lámpara de Aladino…

Nos encontramos cara a ara con la realidad. Es decir, los concursantes saborean las mieles del triunfo una temporada. Son número uno, o eso se dice, de ventas, durante un tiempo determinado, gracias a una promoción a bombo y platillo, que, hoy día, es garantía al menos de venta del producto. Que no de éxito, claro está, a tenor de la realidad.

Muy pocos tienen luego la suerte de ser Chenoa, Bilbal, Bustamante, Natalia, Leo… y caen en poco tiempo en el olvido, o pasan a ser el relleno más barato de las Fiestas de los pueblos, ganando muy poco por gala, una vez que se les ha sacado el partido que se pretendía.

Muchos de los que fueron concursantes de «OT», semana a semana dejándose la piel para cada gala televisiva y aguantando toda clase de humillaciones los que han tenido las desgracia de encontrarse con Evaristo Mejide, el «cuervo» «saca-ilusiones», «destripa-sueños» y «provoca-lágrimas», vuelven luego a su vida real. El cuento de hadas acaba y vuelven a su trabajo habitual y con suerte hacen alguna gala esporádica ganando un dinero extra poco relevante.

Ainhoa, ganadora de la segunda entrega de «OT», tuvo un gran éxito con el primero de sus Discos, dada la promoción que hacen al «producto» anual del concurso. «Esencia Natural» vendió 150.000 copias. Ahora, tras perder el apoyo de la fama, dado que ella quiere componer, además de cantar, opta por escribir y publicar sus temas, como los integrantes de su segundo Disco, de descarga gratuita por internet (www.ainhoa.info), como forma de, así, indirectamente, ganar fans para sus conciertos en directo. Cada cual hace lo que puede para quitarse la etiqueta de «triunfito» y poder seguir en el mundo de la Música, que no es nada fácil cuando se es uno más ya, pasado el éxito abrumador creado mientras se vende ese «producto».  Ainhoa ha conseguido en un mes 9.000 descargas y ofrece la posibilidad de que la gente haga una pequeña donación para contribuir en le edición y gastos del Disco.

El ganador de la tercera edición, Vicente Seguí, vendió 50.000 copias de su Disco «Confidencias». No era mucho, pero sí teniendo en cuenta el abandono al que se vieron avocados, según este «triunfito» valenciano, sin ni siquiera haberles organizado gira de verano. Por parte de la organización. Vicente tiene 19 conciertos para este año, prácticamente todos en la Comunidad Valenciana. Con «Gardel Mediterráneo vendió 7.000 copias y entre sus proyectos está sacar un nuevo Disco, ayudado por el Ayuntamiento de su pueblo, Villamarchante. Con canciones falleras.

José Giménez, también participante de la tercera edición, creyó que en verdad su vida iba a cambiar de la noche a la mañana y podría dejar su trabajo de vendedor ambulante. Pero, la realidad es bien distinta luego. La fama es temporal. Ahora se dedica a manejar una carretilla elevadora en una empresa de construcción por 1.300 euros al mes. La fama sólo le llegó de forma efímera, como a casi todos.

Hector Rojo, de la cuarta edición tampoco lo ha tenido muy fácil hasta conseguir grabar su Disco.Está a punto de sacar «Motivos y Palabras». Un Juan Palomo que ha tenido que «cocinar» él mismo todo en su elaboración. En su caso, fue uno de los concursantes olvidados por «Gestmusic» para los bolos veraniegos tras acabar la edición. En la actualidad sigue en su trabajo en el centro asistencial de la Diputación de Alicante, en su jornada de 8 a 3. De lunes a viernes, como cualquier trabajador al que no haya sonreído el éxito ni tan siquiera en forma de tímida mueca como a muchos de ellos. Hace unos días estuvo en una gala benéfica en un Centro Cultural Getafe (Madrid) para algo más de 100 personas. Nada que ver con las galas multitudinarias que les preparan mientras son producto de ingresos.

Miguel Moreno (Migue) ha sido más espabilado y ha ganado más de programa en programa por las Televisiones que cantando. Y es que cada cual se busca la vida como puede. Fue eliminado en la primera gala de la cuarta edición, pero tuvo la suerte de ser fichado por varias Cadenas como comentarista. Canando, en tres meses más de 60.000 euros. Ha vuelto a sus estudios de Publicidad y Relaciones Públicas en una Universidad de Zaragoza.

Federico Monreal (FEDE), concursante de la tercera edición, reconoce que a veces ser un «triunfito» cierra nás puertas que abre. En el Musical «Hoy no me puedo levantar», nadie confiaba en él. Y es que, eso es algo normal. El apellido famoso también a muchos hijos de artistas les cierra más puertas que les abre, hasta que demuestran su talento, «a pesar de» ser hijo o hija, nieto o nieta… de tal o cual artista. El chaval se pasó nada menos que cuatro meses en un papel secundario hasta que se dieron cuenta de su valía profesional. Y. como nadie es profeta en su tierra, tiene que irse a Miami a abrirse el camino que en España se le cierra. Se abre el mercado a cualquier cosa de fuera de nuestras fronteras y los artistas españoles deben irse a «hacer las Américas» para que se les reconozca su valía. Lamentable, pero cierto. Siempre ha sido y siempre será. Aunque luego parezca que no hay artistas en España y se mande cualquier basura a Eurovisión.

Janina de la cuarta edición, piensa que el problema es que son muchos. Claro, eso pasa cuando se pretende hacer eterno un programa y no son 16 sino cerca de un centenar los «triunfitos» de las hasta ahora 6 entregas de la «saga». Janina ahora trabaja como monitora de baile en gimnasios de Gran Canaria, y entre sus planes está irse a Inglaterra o Alemania, donde al no ser conocida ni llevar la «denominación de origen OT», le será, piensa ella, mejor y más fácil el camino para dedicarse a lo que es su vocación.

La próxima vez que el «señor» Evaristo Mejide hable de lo «importante» que será ser un «producto de OT», alguien debería recordarle la cruda realidad que hay tras las bambalinas y los focos en la tramoya del espectáculo, en el día a día. Porque, como en todas las cosas, «no es oro todo lo que reluce» ni verdad todo lo que se cuenta.